¿Un marido hecho de mimbre? La extraña historia de Olivia Colman que promete amor pero entrega aburrimiento
Cuando el feminismo y la fantasía se quedan a medio cocinar: mi sincera reseña de "Wicker"
Queridos amigos cinéfilos de Peliplaters de Macondo,
Hoy quiero contarles una historia que me ha dejado con esa sensación agridulce de cuando uno espera algo maravilloso y termina con un suspiro profundo. Se trata de "Wicker", esa película que llegó a las pantallas el 30 de octubre de este año 2026, dirigida por la dupla Alex Huston Fischer y Eleanor Wilson.
Déjenme llevarlos primero a un viaje en el tiempo. ¿Recuerdan ustedes aquella joya del terror folk de 1973, "El hombre de mimbre"? Aquella película donde los mitos celtas, el paganismo rural y la naturaleza como fuerza viva nos envolvían en una atmósfera misteriosa. Bueno, pues "Wicker" toma prestado ese misticismo del mimbre —esa madera de sauce que los antiguos druidas usaban para construir efigies gigantescas— pero lo transforma en algo completamente diferente:
una alegoría sobre la belleza falsa, el machismo, la sumisión femenina y la libertad sexual.
La historia nos presenta a Milla, interpretada por la siempre magnífica Olivia Colman (quien, déjenme decirles, es capaz de hacer brillar hasta la piedra más opaca). Milla es una pescadera a la que el pueblo considera "fea y maloliente". Todos se ríen de ella, todos huyen. Pero Milla tiene un deseo profundo, humano, universal:
- quiere casarse,
- quiere amor,
- quiere compañía.
Así que hace algo extraordinario:
Encarga al maestro cestero del pueblo que le construya... un marido.
Y aquí viene la magia cinematográfica (o al menos, la intención): aparece en su vida un gigante hermoso, con el porte y la mirada de Alexander Skarsgård, hecho de mimbre pero lleno de ternura. De noche la hace gozar, de día la cubre de afecto. Es como si Pinocho hubiera crecido, se hubiera vuelto adulto y hubiera decidido que el amor verdadero no necesita carne y hueso, sino corazón y alma.
Lo fascinante es cómo esta premisa aparentemente absurda toca fibras muy contemporáneas. Los deseos de las otras mujeres del pueblo se desbordan al ver cumplido el sueño de Milla. Aparecen temas como la maternidad, la fertilidad, los vientres de alquiler, incluso ecos de la inteligencia artificial y la compra de bebés. Es como si la brujería antigua se transformara en las ansiedades modernas de nuestra sociedad.
Pero aquí, mis queridos lectores, debo ser honesto con ustedes. Porque aunque la película tiene intenciones nobles —denunciar el patriarcado, explorar la sexualidad femenina, cuestionar los estándares de belleza—, el resultado final me dejó con una sensación de oportunidad perdida.
Imaginen esto:
una empanada venezolana recién hecha, con todo el relleno necesario, bien sazonada, pero horneada solo tres cuartos del tiempo necesario.
Eso es "Wicker". Tiene todos los ingredientes:
- feminismo necesario,
- sociología interesante,
- sexualidad explorada.
Pero le falta ese toque final, esa cocción completa que la haría irresistible.
El tono que pretende ser cómico termina siendo ridículo sin querer. Lo que aspira a ser crítico apenas logra ser arisco. Y lo peor, amigos míos, es que se convierte en un plomo soporífero. Dos horas de relato mal narrado, con diálogos que a veces rozan lo infame, un montaje que pierde el ritmo constantemente y una banda sonora que más que acompañar, descorazona.
La película está poblada de personajes que deberían generar empatía pero terminan siendo caricaturas:
- mujeres arpías, envidiosas y resentidas;
- hombres borrachos e impotentes.
Es como si los creadores hubieran querido evitar los estereotipos pero cayeran en otros igualmente planos.
Ahora, no todo es negativo. El desenlace de Milla tiene cierta belleza. La singular extrañeza que provoca la presencia de un hombre de mimbre enamorado genera momentos visualmente potentes. Y Olivia Colman, con su talento inmenso, logra rescatar algunas escenas del naufragio general. Hay paralelismos interesantes con Pinocho, con la revuelta de los marginados, con esa búsqueda eterna de pertenencia que todos compartimos.
Pero al final, mis amigos, "Wicker" no logra romper el hastío. Le falta frescura, le falta gracia, le falta esa chispa humana que hace que una película te quede grabada en el corazón mucho después de que terminen los créditos.
¿Mi recomendación? Si son amantes del cine experimental, si les interesa ver cómo Olivia Colman intenta salvar lo insalvable, o si tienen curiosidad por las adaptaciones de relatos literarios poco convencionales, quizás valga la pena darle una oportunidad. Pero vayan con expectativas moderadas, porque esta empanada, aunque bien intencionada, quedó cruda en el centro.
Y ustedes, ¿qué opinan?
- ¿Han visto "Wicker"?
- ¿Creen que una película puede tener buenas intenciones pero mala ejecución?
- ¿O prefieren el clásico "El hombre de mimbre" de 1973?
Déjenme sus comentarios, compartan esta reflexión con esos amigos cinéfilos que saben apreciar tanto los aciertos como los tropiezos del séptimo arte.
Porque al final, queridos Peliplaters, el cine nos enseña que incluso las historias que no funcionan del todo tienen algo que decirnos sobre nuestros deseos, nuestras carencias y esa búsqueda eterna de amor y aceptación que nos hace profundamente humanos.
Ficha técnica:
- Dirección: Alex Huston Fischer, Eleanor Wilson
- Intérpretes: Olivia Colman, Alexander Skarsgård, Elizabeth Debicki, Peter Dinklage
- Género: Fantasía
- País: Reino Unido, 2026
- Duración: 105 minutos
- Estreno: 30 de octubre de 2026
Con cariño cinéfilo desde Barcelona, Venezuela,
Abuelo Chispa 🎬✨
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