El Studio Ghibli gana el Princesa de Asturias: cuando la animación se convierte en pura emoción
El Studio Ghibli gana el Princesa de Asturias: cuando la animación se convierte en pura emoción
Por Esteban Eordogh | Peliplaters de Macondo
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Amigos cinéfilos, hoy tengo que compartirles una noticia que me llenó de alegría. El Studio Ghibli, esa casita japonesa donde se cocinan sueños dibujados a mano, acaba de recibir el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026. Y déjenme decirles que no podría haber ido a mejores manos.
Para quienes hemos crecido con Mi vecino Totoro o hemos llorado con El viaje de Chihiro, esto es como ver a un viejo amigo recibir el reconocimiento que siempre mereció. Porque Ghibli no es solo un estudio de animación: es un lugar donde el cine se vuelve artesanía, donde cada fotograma está pintado con paciencia de orfebre y cada historia nos habla de lo que significa ser humano.
Los valores que conquistaron al jurado
El jurado, presidido por Miguel Falomir (director del Museo del Prado), destacó algo que quienes amamos estas películas siempre supimos:
- esa "sensibilidad" y
- esos "valores humanistas" que atraviesan cada obra.
Hablaron de:
- empatía,
- tolerancia,
- amistad,
- respeto por las personas y por la naturaleza.
Y tienen toda la razón.
Pienso en La princesa Mononoke y esa lucha entre los dioses del bosque y los humanos, sin buenos ni malos absolutos. O en Ponyo en el acantilado, con ese amor infantil tan puro por el mar y sus criaturas. Son películas que trascienden generaciones y fronteras, como bien dice el acta.
Los artífices de la magia
Detrás de todo esto hay tres nombres fundamentales: Hayao Miyazaki, Isao Takahata y el productor Toshio Suzuki. Fue Suzuki quien, tras el éxito de Nausicaä del valle del viento en 1984, decidió que había que mantener unido a ese equipo creativo y fundó el estudio en 1985.
El nombre "Ghibli" viene de cómo los pilotos italianos de la Primera Guerra Mundial llamaban a un viento caliente del Sahara. Un nombre poético para una empresa que ha soplado cambios por todo el mundo.
Takahata, el amigo y rival creativo de Miyazaki, nos dejó en 2018. Su La tumba de las luciérnagas sigue siendo una de las películas más devastadoras y hermosas que existen. Y Miyazaki, con 85 años, sigue yendo al estudio cada mañana a las diez, buscando ese hilo del que saldrá su próxima historia.
El método Ghibli: arte antes que industria
Leyendo sobre cómo trabajan, uno entiende por qué sus películas tienen esa textura tan especial. Miyazaki dibuja personalmente los ekonte (storyboards que funcionan también como guion gráfico), divididos en cinco partes: A, B, C, D y E. Cuando anuncian una película, ya tiene la parte A terminada con todo lujo de detalles, y la B casi completa en su cabeza. La producción arranca cuando empieza a dibujar la C. Y en la D... bueno, ahí surgen las dudas y todo se ralentiza.
Es un proceso artesanal que no entiende de prisas ni de algoritmos. Y eso, en tiempos donde todo se mide en clicks y engagement, es casi un acto revolucionario.
Un legado que inspira
Los premios hablan por sí solos: El viaje de Chihiro fue el primer film no estadounidense en ganar el Oscar a Mejor Película de Animación. En 2024, Ghibli recibió la primera Palma de Oro de Honor a una productora en Cannes. Miyazaki tiene un Oscar honorífico desde 2014 y una Concha de Oro de Honor de San Sebastián desde 2023.
Pero más allá de los galardones, lo impresionante es la huella que ha dejado en la cultura. Hay podcasts sobre sus películas, libros con las recetas de comida que aparecen en ellas (¿quién no ha querido probar el ramen de Ponyo o el pan con queso de Heidi?). Hasta OpenAI reconoció que millones de usuarios usaban sus herramientas para recrear fotos con el estilo Ghibli.
Guillermo del Toro lo dijo mejor que nadie cuando se estrenó El chico y la garza:
"Miyazaki es un hombre con una exquisita destreza técnica, pero que también ha decidido confiar en nosotros su biografía más íntima a través de su obra. Estoy seguro de que es mucho más fácil conocerlo como ser humano viendo sus películas que haciendo un largo viaje por carretera con él".
Y Paco Roca, el genio detrás de Arrugas, recordaba cómo de pequeño veía Heidi sin saber quién era Miyazaki:
"Sentía el placer de ver la vida dibujada. Veías cómo untaban queso fundido en pan y así provocaban emociones como la placidez".
El futuro del estudio
Tras el cierre temporal en 2014 (cuando Miyazaki se "jubiló" por primera vez) y su reactivación en 2017, Ghibli ha estrenado Earwig y la bruja (2020) y El chico y la garza (2023). En 2022, Nippon TV adquirió el 42,3% de las acciones, garantizando el futuro financiero del estudio pero manteniendo su independencia artística.
El museo Ghibli abrió en 2001, y desde noviembre de 2022 hay también un parque temático. Suzuki, el único que se atreve a contradecir a Miyazaki, sigue protegiendo el legado.
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Desde Peliplaters de Macondo, celebramos este premio como propio. Porque las películas de Ghibli nos enseñaron que la animación no es un género menor, sino una forma de arte capaz de tocar el alma. Que se puede hacer cine comercial sin renunciar a la profundidad. Y que los valores más simples (la amistad, el amor por la naturaleza, la empatía) son también los más universales.
Felicidades, Studio Ghibli. Se lo han ganado con cada trazo, con cada historia, con cada lágrima que nos han sacado.
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- ¿Cuál es su película favorita de Ghibli?
- ¿Han visto alguna en pantalla grande?
¡Cuéntenme en los comentarios!
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