Miyasaki tiene 85 años pero sigue dibujando todos los días


¡Hola, cinéfilos y soñadores de Macondo! 🎬✨

​Hoy nos quitamos el sombrero ante una noticia que nos llena el corazón de pura magia. Si hay un lugar en el mundo del cine que nos ha enseñado a mirar la realidad con ojos de asombro, ese es Studio Ghibli. Y esta semana hay fiesta grande, porque el mítico estudio japonés ha viajado hasta Asturias (España) para recibir el prestigiado Premio Princesa de Asturias de Comunicación y de Humanidades 2026.

​Kenichi Yoda, presidente de Ghibli, aterrizó en Oviedo acompañado nada más y nada menos que por dos peluches de Totoro y Gatobús, dejando claro que el espíritu del estudio sigue tan vivo e ingenuo como el primer día. Durante su charla, nos regaló varias joyas sobre lo que pasa dentro de la fábrica de sueños fundada por Hayao Miyazaki, Isao Takahata y Toshio Suzuki:

  • ​Miyazaki no suelta el lápiz: Aunque el maestro de maestros ya tiene 85 años, Yoda confesó que sigue dibujando absolutamente todos los días. En Ghibli no hay calendarios ni planes fríamente calculados; simplemente se sientan a crear y a preguntarse qué le duele o qué necesita el mundo de hoy.
  • ​El calor de las manos frente a la IA: En tiempos donde la Inteligencia Artificial intenta replicarlo todo, en Ghibli defienden a capa y espada el dibujo hecho a mano. Como bien dijo Yoda con una analogía perfecta: si le dan a elegir en un restaurante, siempre preferirá un menú cocinado por una persona real antes que por una máquina.
  • ​Historias impulsadas por heroínas: Las mujeres no solo son el alma y la fuerza de la mayoría de sus películas, sino también del estudio. Como dato curioso y muy humano, Yoda contó que cuando construyeron las oficinas de Ghibli, hicieron los baños de mujeres mucho más grandes porque reconocían que la presencia femenina era y es el pilar creativo fundamental de la casa.
  • ​El "segundo sótano" de la emoción: citando al gran compositor Joe Hisaishi, Yoda explicó que la mayoría de los artistas se quedan en el primer sótano del alma (donde viven la alegría o la tristeza superficiales), pero Miyazaki baja hasta el segundo sótano, ahí donde residen el ADN, la esencia humana y los sentimientos más profundos. Por eso, no importa si la película transcurre en el Japón de los años 50 o en un castillo ambulante europeo: si ves una obra de Ghibli, la sientes en el pecho.
  • ​Capturar el aire y los silencios: ¿Sabías que los técnicos de Ghibli salen a grabar literalmente el sonido del viento, el crujido del bosque y el silencio de las calles? En películas como La princesa Mononoke, esos momentos de pausa son tan importantes como los diálogos. Nos enseñan a respirar en medio de la historia.

​Desde las aventuras inolvidables de Mi vecino Totoro y El viaje de Chihiro, hasta el reciente éxito de El chico y la garza, Studio Ghibli nos demuestra que la animación no es solo un género para entretener, sino una ventana directa para conectar con lo mejor de nuestra humanidad.


​¿Cuál es esa película de Ghibli que a ti te toca el alma cada vez que la ves? ¡Te leo en los comentarios! 🍃🐉👇

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El mito de vivir de «un texto a la vez»: Carta abierta a quienes sueñan con escribir

El Studio Ghibli gana el Princesa de Asturias: cuando la animación se convierte en pura emoción

La magia de la pantalla grande: Un paseo por la Fiesta del Cine 2026