La niña que curó el mundo de sus padres con un títere cojo (y el secreto que el teatro viejo jamás le contó a nadie)
La niña que curó el mundo de sus padres con un títere cojo (y el secreto que el teatro viejo jamás le contó a nadie)
Hay lugares en el mundo donde el tiempo no pasa:
simplemente se acumula en forma de polvo.
Eso era el viejo teatro abandonado donde las goteras marcaban los segundos y las paredes parecían guardar memoria de cada grito humano. Allí vivía Don Celso, un titiritero de manos cansadas que cuidaba los restos de un naufragio de madera:
- príncipes sin manos,
- lobos desorejados y,
- colgando en el centro como un ancla rota, a Mateo, un muñeco con la pierna izquierda suelta que llevaba dos décadas esperando un ensayo que nunca llegaba.
Afuera, la tormenta rugía con la misma furia con la que los padres de Sofía destrozaban su hogar a gritos. La niña, de diez años y con el alma cargada bajo una mochila demasiado pesada, huyó buscando refugio donde nadie pudiera encontrarla. Así cruzó el umbral del teatro, ignorando que las puertas de la madera vieja a veces se abren no para esconderse, sino para empezar de nuevo.
Lo que ocurrió entre el anciano, la niña y el títere cojo no fue magia de cuento de hadas, sino algo mucho más frágil y real. Entre la luz de un candil y el crujir del tejado, Don Celso le enseñó a Sofía que las cuerdas no se rompen cuando alguien se va, sino cuando el otro suelta el hilo de golpe. Y con esa lección latiendo en el pecho, la niña metió la mano en las entrañas de la madera. Usando la voz temblorosa de Mateo, logró decir lo que su propia garganta callaba:
que en su casa los platos se rompían hablando, igual que en ese escenario se habían roto los espejos.
Cuando la noche devolvió a Sofía a su casa, el comedor seguía intacto y frío, presidido por el silencio tenso de sus padres. Pero esta vez la niña no entró con las manos vacías; sacó a Mateo por encima de su hombro y prestó su voz al títere para pronunciar las palabras que salvaron a su familia:
"Vengo del teatro. Allí las cosas también se rompen, pero luego se ensaya de nuevo".
El padre se acercó, tocó la pierna suelta del muñeco y comprendió que el frío de la madera se quita con un abrazo. En ese preciso instante, mientras los tres se fundían en un solo refugio, el viejo teatro quedó en silencio. Sobre la caja de madera cerrada, una tarjeta escrita a mano dejó constancia de que la función más importante de la vida no necesita público, sino almas dispuestas a volver a empezar:
"Hoy hubo función. No vino nadie. Pero el eco guardó una risa".
SINOPSIS
Título: El último ensayo
Público: Familiar (A partir de 7 años)
Técnica recomendada: Títere de mesa y varilla.
Personajes:
- Mateo: Títere de madera, envejecido. Ojos tallados y fijos. Su pierna izquierda tiene el hilo de control reventado.
- Sofía: Niña de 10 años. Carga una mochila escolar pesada.
- Don Celso: Titiritero anciano. Manos de movimientos lentos pero precisos.
Resumen:
En el taller de un teatro abandonado, Don Celso mantiene a Mateo como el único títere fuera de su caja de embalaje. Una tarde de tormenta, Sofía se refugia en el lugar huyendo de las discusiones de sus padres. Entre el polvo del escenario y la madera vieja, el anciano y la niña inician un ensayo imprevisto. A través de Mateo, Sofía encuentra las palabras para nombrar el miedo a la ruptura familiar, descubriendo que las cuerdas rotas no impiden seguir moviéndose.
GUION TRATADO
ESCENA 1
INT. TEATRO ABANDONADO - TARDE
La luz se reduce a un cenital sobre el retablo. Telón raído, polvo en suspensión. En un lateral, una caja de madera abierta muestra figuras amontonadas: una princesa sin una mano, un lobo desorejado. En el centro, colgado de una percha de madera, pende MATEO. La cuerda de su pierna izquierda está cortada, el listón de madera cuelga suelto.
DON CELSO entra cargando un candil. Se acerca a Mateo. Le limpia el polvo de la mejilla con el pulgar.
DON CELSO
Buenas tardes, Mateo. ¿Dormiste bien?
(Pausa. El teatro cruje por la tormenta exterior)
DON CELSO
Hoy tengo que contarte algo. Pero no quiero. Así que mejor... ensayamos.
Don Celso calza su mano en el guante del títere y toma la cruz de mando. Mueve los hilos de los brazos. Mateo saluda. Al intentar avanzar, la pierna izquierda se arrastra por el piso del retablo.
DON CELSO
(Modificando levemente la voz para Mateo)
—Mateo, ¿por qué cojeas?
—Porque un día un niño me quería tanto que me arrancó la cuerda de un tirón.
Don Celso suelta una risa corta, carraspeante. Deja caer los mandos.
DON CELSO
Mentira. Fui yo. Hace veinte años. Tropecé con una banqueta y te rompí. Y nunca te arreglé... Porque después se fue todo el mundo y ya no hacía falta.
Suena un trueno fuerte. Comienza a oírse el golpe de la lluvia sobre el techo de chapa.
ESCENA 2
INT. PUERTA DEL TEATRO - CONTINUO
La puerta doble se abre de golpe. Entra SOFÍA. Está empapada, abrazando una mochila escolar grande contra el pecho. Se queda estática bajo el umbral, mirando el espacio con recelo.
SOFÍA
¿Está abierto?
DON CELSO
(Sin mirarla, acomodando los hilos de Mateo)
No. Pero la lluvia no pide permiso.
Sofía avanza con pasos lentos. Se detiene frente al retablo. Señala al títere.
SOFÍA
Ese está roto.
DON CELSO
Está en ensayo.
SOFÍA
¿Para qué ensaya si no hay nadie?
DON CELSO
Para la última función.
Sofía se sienta en la primera fila de banquetas. El armazón de madera cruje bajo su peso.
SOFÍA
Mis padres gritan mucho. Por eso me salí.
Don Celso no responde. Enciende una mecha de queroseno cercana al retablo. La luz proyecta la sombra de Mateo sobre la pared del fondo.
DON CELSO
Aquí también se gritaba mucho antes. Pero la madera es sorda. O eso queríamos pensar.
SOFÍA
¿Puedo tocarlo?
DON CELSO
Si él se deja.
Sofía sube los tres peldaños del proscenio. Acerca la mano y, con el índice, roza el listón suelto de la pierna de Mateo. El títere tiene un leve espasmo físico hacia atrás. Sofía retira la mano.
SOFÍA
Se ha movido.
DON CELSO
Los títeres viejos sufren de calambres cuando cambia el clima.
ESCENA 3
INT. ESCENARIO - CONTINUO
Don Celso se sienta en un banco bajo, al nivel de la niña.
DON CELSO
¿Por qué crees que tiene la cuerda rota?
SOFÍA
Porque alguien lo tiró al suelo enfadado.
DON CELSO
No. Se rompen cuando el que está del otro lado del hilo suelta su parte de golpe, sin avisar.
Sofía se mira las palmas de las manos.
SOFÍA
Mi abuela se murió el año pasado. Pero a mí no se me rompió ninguna cuerda.
DON CELSO
(Señala el pecho de la niña)
Se rompen por dentro. Esas son las que hacen que uno camine de lado.
Mateo, suspendido en su percha, inclina la cabeza hacia adelante por el propio peso de la madera. Ambos lo miran.
SOFÍA
(En voz baja)
Tengo miedo.
DON CELSO
El miedo es normal. La madera también lo tiene, pero ensaya igual.
Don Celso descuelga a Mateo de la percha y le ofrece la cruz de mando a Sofía.
DON CELSO
Tómalo.
SOFÍA
Yo no sé mover eso.
DON CELSO
Nadie sabe. Para eso se inventaron los ensayos.
Sofía introduce su mano en el cuerpo del títere. Sujeta la madera del torso.
DON CELSO
Ahora, dile algo que no puedas decirle a los que gritan en tu casa.
Sofía traga saliva. Mueve el control superior. El brazo derecho de Mateo se eleva, rígido.
SOFÍA
(Con voz aguda, forzada; la voz de Mateo)
—¿Por qué entraste aquí?
(Sofía baja la cabeza y responde con su propia voz)
SOFÍA
—Porque en mi casa los platos se rompen cuando hablan.
(Mueve de nuevo el brazo de Mateo)
SOFÍA
(Como Mateo)
—En este teatro también se rompieron los espejos. Por eso nos quedamos solos.
Don Celso observa en silencio, asintiendo.
ESCENA 4
INT. TEATRO - MÁS TARDE
La tormenta ha bajado de intensidad; ahora es un goteo constante. Sobre el retablo, Sofía opera a Mateo. Don Celso, desde el lateral, maneja con la mano izquierda al Lobo sin oreja.
LOBO
—¡Yo perdí la oreja en una ópera muy mala! ¡Cantaban tan agudo que la madera no lo soportó!
Sofía suelta una risa limpia. Mueve a Mateo, obligándolo a dar un salto torpe sobre la mesa del retablo. Con su mano libre, Sofía toma el hilo suelto de la pierna izquierda y lo levanta al mismo tiempo que el resto del cuerpo.
DON CELSO
Mira eso. Ya no arrastra el pie.
SOFÍA
Es que si le ayudo con la otra mano, puede dar pasos cortos.
DON CELSO
Ya aprendiste el truco.
SOFÍA
¿Y ahora qué sigue en la obra?
DON CELSO
Ahora te toca volver. Pero te llevas al actor principal.
Don Celso desengancha por completo las cuerdas de la cruz y le entrega el muñeco exento a la niña.
SOFÍA
Es tuyo.
DON CELSO
Los títeres pertenecen al lugar donde ensayan. En mi caja ya solo se duerme.
Sofía abraza el cuerpo de madera contra su pecho.
SOFÍA
¿Y la función final?
DON CELSO
El último ensayo es siempre la primera función de verdad. Anda, sal antes de que la noche complique el camino.
Sofía guarda a Mateo en la mochila, dejando que la cabeza del títere asome por la cremallera. Sale del teatro. Don Celso camina hacia la caja de madera. Toma a la Princesa sin mano, le limpia la falda con el pañuelo y la deposita dentro.
Cierra la tapa de la caja. Un golpe seco de madera. Apaga el candil.
OSCURIDAD.
ESCENA 5
INT. COMEDOR DE LA CASA DE SOFÍA - NOCHE
Una bombilla desnuda ilumina una mesa con platos intactos y dos tazas de café humeantes. El PADRE y la MADRE están sentados, distantes, guardando un silencio tenso.
Sofía entra a la habitación. Los padres se sobresaltan.
MADRE
¿Dónde estabas? Nos tenías...
PADRE
Sofía, no es momento para que te escapes. Las cosas están bastante difíciles aquí dentro.
Sofía no responde con su voz. Mete la mano derecha dentro de la mochila, toma a Mateo por el torso y lo hace asomar por encima de su hombro, de cara a sus padres.
SOFÍA
(Modificando la voz, emulando el tono de Mateo)
—Buenas noches. Vengo del teatro. Allí las cosas también se rompen, pero luego se ensaya de nuevo.
Los padres se quedan estáticos, mirando al muñeco de madera de ojos fijos.
PADRE
¿Qué es eso, Sofía?
SOFÍA
(Con su voz normal)
Un amigo que tiene una cuerda rota. Pero dice que si nos ayudamos con las manos, podemos caminar aunque cojeemos un poco.
La madre se cubre la boca con una mano. El padre baja la mirada hacia la mesa, luego se levanta lentamente y se acerca a Sofía. Extiende la mano y toca el listón suelto de la pierna del títere.
PADRE
Está frío.
SOFÍA
Es de madera. Pero si lo abrazas, se calienta.
La madre se acerca y rodea a Sofía por los hombros. El padre se une al abrazo. En medio de los tres, la silueta de Mateo queda contenida.
ESCENA 6
INT. RETABLO DEL TEATRO ABANDONADO - DÍA
(Nota de montaje: Esta escena final resuelve el problema de la magia literal. El movimiento del títere ocurre dentro del espacio teatral, como un homenaje del oficio).
El teatro está vacío. La luz del sol entra en diagonales cargadas de polvo a través de las grietas del techo. El retablo está completamente desnudado, sin telones.
En el centro del escenario vacío, la caja de madera está cerrada. Sobre la tapa de la caja hay una tarjeta blanca escrita a mano con tinta negra:
"Hoy hubo función. No vino nadie. Pero el eco guardó una risa."
La luz solar se concentra sobre la percha vacía donde solía colgar Mateo. Por un efecto óptico del polvo flotando y el cambio de luz a través de las maderas del techo, la percha oscila levemente, un vaivén regular, como el compás de un péndulo o el paso de alguien que camina a lo lejos.
FADE OUT.
Comentarios
Publicar un comentario