La Cuna del Abismo (Microrrelato Cinéfilo de hoy de 200 palabras)

En la penumbra del apartamento de Brooklyn, la navaja roza el vientre hinchado mientras el cuchicheo de los vecinos atraviesa la pared como un veneno sordo; cuando Rosemary despierta al horror y descubre los ojos de su bebé, el espanto cede ante un impulso primordial y salvaje:

el de una madre que vuelve a acunar a su hijo.

Es la escena culminante de El bebé de Rosemary (1968), dirigida por Roman Polanski.

Rosemary Woodhouse cruza el pasillo armada con un cuchillo de cocina, guiada por el llanto de un recién nacido que creía muerto. Al cruzar la puerta secreta, no encuentra monstruos de película, sino una reunión de ancianos vulgares tomando té. La cámara se pega a su rostro: la paranoia se disuelve para dar paso al abismo. Le dicen que su hijo es el engendro del demonio, diseñado para heredar la tierra, pero ella no ve un mito bíblico; ve a una criatura indefensa. Cuando se acerca a la cuna negra y sus ojos se cruzan con lo innombrable, la repulsión humana lucha contra la ternura. Rosemary suelta el arma, estira la mano y comienza a mecer el cuna lentamente. El verdadero terror de la escena no es lo demoníaco, sino la aterradora humanidad del amor maternal.


Escena final en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=P624m2I8cEU




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